martes, 24 de noviembre de 2009

ANTE VUESTRA VIOLENCIA NUESTRA REVUELTA!!!!


Nos hablan de avances en la protección de derechos humanos, pero las mujeres de todo el mundo continuamos sufriendo los efectos de múltiples violencias por el mero hecho de ser mujeres. Este año, en el día internacional contra la violencia machista, desde Izquierda Anticapitalista seguimos reivindicando la voz de las mujeres para parar de una vez por todas las violencias que limitan nuestros derechos, nuestra subsistencia, nuestra autonomía y nuestra credibilidad.
La violencia machista continúa presente en nuestras vidas cotidianas en forma de maltratos, asesinatos en el hogar y fuera de él, de violaciones y de acoso sexual. A pesar de que las agresiones que sufrimos tienen una presencia creciente en los medios de comunicación, éstos siguen hablando de las mujeres como víctimas pasivas, sin historia, sin voz. De esta manera, hemos pasado de la invisibilidad absoluta a protagonizar titulares morbosos que omiten el carácter sistémico de nuestras lesiones y nuestras muertes. Asimismo, los intentos del gobierno del PSOE de introducir legislación como la Ley de Violencia de Género están basados en la victimización de las mujeres y en la lógica punitiva. Ante estas limitaciones, consideramos imprescindible seguir realizando un análisis profundo de las causas de la violencia que sufrimos, las cuáles yacen en las desigualdades y opresiones resultantes del sistema patriarcal. De esta manera, ante las medidas actuales que no atacan el mal de raíz, queremos situar en el centro del debate la prevención. Una prevención que nos ayude a superar los meros “parches a posteriori” y que sirva para proteger realmente a todas las mujeres, incluyendo los colectivos más vulnerables y/o invisibilizados como las mujeres inmigrantes, las lesbianas o las trans.
Por otro lado, las mujeres muertas o heridas en manos de sus agresores constituyen “sólo” la cara más amarga de este escenario. Pero hay mucho más. La doble jornada de trabajo, el confinamiento de la mujer en el ámbito doméstico y la división sexual del trabajo son también expresiones cotidianas, y en gran medida factores, de esta violencia que hace falta seguir denunciando. No sólo ayudan a explicar las agresiones directas que las mujeres sufrimos cada día sino que también están relacionadas con el sistema capitalista y con las formas en que éste acentúa las relaciones patriarcales. La violencia de género se da a niveles individuales y familiares pero también se genera y perpetúa a niveles estructurales, como en el ámbito institucional, el económico o los servicios sociales, entre muchos otros.
Las negligencias de un estado de bienestar meramente subsidiario siguen siendo maquilladas gracias al trabajo “voluntario” o (infra)remunerado de cientos de miles de mujeres en el Estado español, tanto autóctonas como inmigrantes. Los recortes en gasto social, las privatizaciones de los servicios públicos, el aumento del paro, la flexibilización del mercado laboral, las políticas hostiles a la población inmigrante, todas ellas intensificadas en el actual contexto de crisis, contribuyen a mantener a miles de mujeres en una situación de dependencia y marginación social y económica, y resultan a menudo en una incapacidad de abandonar situaciones abusivas y en la feminización de la pobreza. Estas situaciones toman aún mayor calibre en los países del Sur, donde las mujeres son las primeras en pagar los dramáticos efectos de los programas de ajuste estructural y a menudo sufren la violencia física y sexual en situaciones de conflictos bélicos.
Es por todo ello que en un contexto de crisis que seguirá prolongándose y profundizándose, se hace más necesario y urgente que nunca articular respuestas y proyectos alternativos que tengan la denuncia de todas las caras de la violencia machista como uno de sus ejes centrales. ¡Las mujeres estamos hartas de ser los hombros invisibles sobre los cuáles descansa el capitalismo patriarcal! Éste se basa sobre los golpes que recibimos, sobre el trabajo eternamente no reconocido que realizamos, sobre nuestra discriminación, sobre nuestra sobreexplotación. ¡Estamos hartas de ser las mulas de carga del sistema y decimos basta, decimos NO!
Y nuestro NO no es una simple negación sino que forma parte de nuestro avance en la creación de una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo; una sociedad que no esté basada en la lógica del beneficio, de la competitividad y de la violencia que las sustenta, sino que se organice en torno a los valores de la solidaridad, el respeto, la igualdad y el bien común. El 25 de noviembre, día internacional contra la violencia machista, pero también cada día del año, seguimos exigiendo, más firmemente que nunca, “basta ya de violencia machista! “Contra la violencia del patriarcado y el capitalismo, no nos callaremos!””Ante vuestra violencia, nuestra revuelta!”
izquierda anticapitalista

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