




El gran pacto social entre el gobierno, la patronal y los sindicatos CCOO y UGT, en relación a la reforma del sistema público de pensiones representa un ATRACO directo a los bolsillos de las y los trabajadores y a la población más precaria. Un recorte inasumible de los derechos sociales y la negación a la juventud a una pensión digna. Todo ello se produce cuando los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) reflejan un aumento del paro de hasta el 20,3% (4,7 millones de personas), una parte muy importante de las mismas son jóvenes, y al atraco del patrimonio social que supone la bancarización de las cajas de ahorro.
El Estado arrancará a la ciudadanía 40.000 millones de euros con esta reforma de las pensiones en los próximos años para engrosar el negocio de la banca y los especuladores.
Algunos datos que han transcendido del acuerdo son muy claros:
* RETRASAR LA EDAD LEGAL DE JUBILACIÓN. Se alarga la vida laboral hasta los 67 años (antes 65 años)
* ENDURECER EL ACCESO A LA PENSIÓN MÁXIMA. Hay que cotizar 37 años para cobrar el 100% (antes 35 años)
* Sólo se podrán jubilar a los 65 años con el 100% quienes hayan cotizado 38,5 años (antes 35 años)
* RETRASAR LA JUBILACIÓN ANTICIPADA. Se alarga la edad de la jubilación anticipada voluntaria hasta los 63 años (antes 61)
* RECORTAR LA RENTA MEDIA DE LA PENSIÓN. Se aumenta de 15 a 25 años (de forma progresiva) el periodo de cómputo para el cálculo de la pensión.
* RECORTAR EL DERECHO A LA PENSIÓN. Se aumenta de 15 a 25 años (de forma progresiva) el número de años cotizados para tener derecho a una pensión.
* ENDURECER LA JUBILACIÓN PARCIAL hasta casi impedirla.
* UN ÉXITO. Computar un máximo de dos años de cotizaciones por cuidado de hijos/as y a los becarios (con una retroactividad de cuatro años. Con este dato querrán vender como bueno el pacto.
* ESPERANZA DE VIDA. El sistema se revisará cada cinco años en función de la esperanza de vida.
* INCENTIVAR EL TRABAJO. Aumentarán los incentivos para seguir trabajando y alargar la vida laboral.
Como conclusión CGT opina:
1) Habrá millones de personas (jóvenes, trabajadores/as con contratos temporales, empleadas de hogar, migrantes, autónomos...) que no conseguirán cotizaciones suficientes para tener derecho a una pensión.
2) Toda la población tendrá que trabajar más años para tener la misma pensión. Trabajaran dos años más y cobraran dos años menos. Esto significa que habrá menos puestos de trabajo para la juventud. Cada año se jubilan una media de 250.000 personas.
3) La media prevista de reducción de las pensiones será superior al 25%.
4) Toda la reforma de las pensiones sólo persigue fomentar los planes de pensiones privados ya que está fundamentada en un conjunto de mentiras interesadas que pretenden crear alarma social, el mantra de: “la seguridad social es deficitaria, ahora se vive más años, hay menos personas cotizando, en pocos años no se podrán pagar las pensiones”.
TODO ES UNA GRAN MENTIRA para justificar este asalto al bolsillo de los y las trabajadoras que rompe con el más mínimo principio de la solidaridad, que acaba con el derecho a la pensión pública digna, que sólo se plantea reducir los gastos sociales olvidando cualquier medida que sirva para incrementar los ingresos, que ha reducido las cotizaciones de las empresas a la seguridad social, en definitiva, una reforma para desentenderse del derecho a una pensión pública digna, para desentenderse del futuro de las y los trabajadores, para que cada uno se busque su propia solución y se eche en manos de la banca y financie un plan privado de jubilación.
El sindicato CGT propone el reparto de la riqueza, la reducción de la edad de jubilación a los 60 años para poder trabajar más personas, la persecución del fraude fiscal, el aumento de impuestos a los ricos, la eliminación de los paraísos fiscales.
CGT ha estado, el pasado 27 de enero, nuevamente en la calle manifestándose en decenas de ciudades, convocando y apoyando las Huelgas Generales en Galicia, Euskadi, Catalunya, provocando la movilización social, encontrándose con todas aquellas organizaciones sindicales y sociales que aspiran a una sociedad que no esté gobernada por los banqueros, la patronal, los gobiernos marionetas y el sindicalismo institucional.
SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ CONFEDERAL DE CGT
La muerte del joven desempleado de Sidi Bouzid no fue más que la chispa necesaria para encender la mecha de la revolución. La combinación de un elevado desempleo entre los jóvenes, la pobreza y un coste de la vida en aumento por un lado, y la obscena riqueza de unos pocos privilegiados y la corrupción por el otro, ha llevado a un malestar incontenible entre las clases oprimidas tunecinas.
El gobierno de Túnez ha tratado por todos los medios de contener las protestas, sin éxito. La ola de protestas se inició en Gabes frente a los edificios del sindicato Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT). Se extendió a las zonas mineras y más tarde a la segunda ciudad más grande del país, Susa. Por último, alcanzó después de casi dos semanas la capital Túnez y asumió entonces un carácter político. En las consignas, se mezclaba la repugnancia contra la violencia policial con la llamada para el derrocamiento del partido gobernante Destour ("Constitución").
El centro de las protestas son las escuelas, institutos y universidades. Pero no es cierto que esta sea simplemente una revolución de las clases medias contra la corrupción y el nepotismo. Los sindicatos también han tenido un papel importante en la insurrección. Al calor de la radicalización política del último mes, la UGTT ha pasado de ser un títere del régimen a impulsar el movimiento. Los y las trabajadoras han pasado a primera línea de la lucha. El 9 de enero, la filial local de la UGTT de Sfax hizo un llamamiento para una huelga general regional, con un seguimiento de prácticamente el 100% y manifestaciones multitudinarias. El viernes 14, cuando el movimiento ya se había extendido por todo el país, la UGTT se vio obligada a convocar una huelga general de dos horas debido a la presión desde la base. Toda la administración, todos los bancos, los servicios públicos y el comercio quedaron paralizados por este espacio de tiempo.
Con el objetivo de persuadir a los manifestantes de abandonar las protestas, Ben Alí llegó a prometer el lunes 10 de enero la creación de 300.000 nuevos puestos de trabajo –la cifra oficial de paro está en el 14%. El jueves ya anunciaba que no se volvería a presentar a las elecciones del 2014. Finalmente Ben Alí llegó a destituir a todo el Gobierno y a prometer la convocatoria de elecciones dentro de los próximos seis meses. Pero todo eso no era suficiente para quienes han sufrido las consecuencias de sus políticas durante tantos años, tras semanas de radicalización por medio de las luchas en las calles y el asesinato de más de 60 manifestantes. El viernes, tras una jornada de enfrentamientos especialmente violentos en los que fueron asesinados al menos trece manifestantes, el que ha sido presidente de Túnez durante 23 años tuvo que abandonar el país, tras haber decretado apenas una hora antes el estado de sitio.
Ahora, toda la antigua camarilla de Ben Alí le declara como único responsable de la miseria en Túnez, con tal de mantenerse en el poder. Su objetivo es estrangular al movimiento mediante la reagrupación de fuerzas políticas a la cabeza del gobierno.
La que ya ha sido bautizada como “La revolución de jazmín” es una revolución sin un liderazgo claro. Esto se traduce en que el rédito político de las revueltas se lo están llevando los partidos que hasta ahora han estado en la oposición, tras haber vivido en una situación de represión constante con Ben Alí en el poder. Ninguno de estos partidos ha jugado un papel relevante en las revueltas.
En estos momentos, las últimas noticias indican la creación de un nuevo gobierno encabezado por el ex primer ministro Mohamed Ghannouchi, que incluye a figuras de la oposición pero mantiene a figuras del régimen de Ben Alí en posiciones importantes. Los manifestantes están expresando su rechazo a esta continuidad en el gobierno de los restos del antiguo régimen, exigiendo que los miembros del partido de Ben Alí y Ghannouchi entreguen todo el poder.
No es momento para que la oposición y la izquierda en Túnez entren en una falsa unidad nacional con los hombres de Ben Alí, sino para continuar la lucha contra el nuevo gobierno continuista. Sólo los órganos propios de la construcción de poder desde abajo proporcionan la capacidad para resolver las raíces de la miseria. Con la caída de Ben Alí, nadie ha resuelto los problemas sociales que desencadenó el conflicto. Sólo la combinación de las demandas políticas y económicas y las formas de lucha ofrece una garantía para evitar la restauración del poder de la clase dominante.
De forma inmediata, es necesaria la constitución de comités elegidos democráticamente a nivel local, regional y nacional que permitan la introducción de salarios más altos y la creación de cientos de miles de nuevos puestos de trabajo, así como la materialización de otras demandas importantes en relación al levantamiento del toque de queda nocturno y la retirada del ejército de las calles. La noche siguiente a la caída de Ben Alí, sus esbirros intentaron utilizar al ejército y la policía para detener una democratización real, mediante una represión brutal –el número de personas asesinadas es impreciso, pero podría alcanzar las cien personas. Sin embargo, se están organizando en los barrios de Túnez comités de autodefensa que están intentando ganarse a los miembros del ejército para neutralizar a los esbirros de Ben Alí. Hay mucho en juego respecto de qué lado se posiciona el ejército: con el régimen o con las masas.
El movimiento revolucionario ha obligado a una apertura, permitiendo a los refugiados políticos tunecinos regresar a su país y contribuyendo al desarrollo de organizaciones independientes desde abajo. Esta apertura debe ser aprovechada con rapidez para continuar la lucha. Se trata ahora de construir una nueva organización revolucionaria a partir de la revolución en marcha, una organización que sea capaz de promover conscientemente esta orientación y de dar los pasos necesarios en esta dirección. El movimiento en Túnez puede convertirse en un faro para los países de la región árabe, dominada por monarcas absolutos y dictadores, donde también reina la corrupción, la represión policial y elevados niveles de desempleo –en el Magreb alcanzó una media del 14,5% en 2007/2008, comparado con la media mundial del 5,7%.
En la noche de la huida de Ben Alí, la capital jordana, Ammán, vio protestas de masas, inspiradas por los acontecimientos en Túnez. La vecina Argelia se ha visto sacudida en las últimas semanas por disturbios juveniles que en parte recuerda a la intifada palestina, con huelgas constantes de diferentes sectores de la clase trabajadora. En Libia, donde el coronel Gaddafi (amigo de Ben Alí) lleva en el poder 42 años, los manifestantes se están enfrentando a la policía y están atacando los edificios del gobierno, en protesta contra las condiciones de vivienda. En Jordania, se leían en manifestaciones lemas como “Jordania no es solo para los ricos. El pan es la línea roja. Tened cuidado con nuestra hambre y nuestra rabia”. En Egipto y Yemen se han producido manifestaciones de solidaridad con la revolución de Túnez, impulsadas por los estudiantes frente a las embajadas de Túnez. Incluso en la capital marroquí, Rabat, donde los sindicatos organizan escrupulosamente cada tarde desde hace meses protestas contra el des
empleo frente al parlamento, tiende en los últimos días a subir el número de manifestantes.
La Revolución de Túnez llegó de forma inesperada. Pero su brillo ilumina mucho más allá de las fronteras de este pequeño país, dando confianza a las clases oprimidas de los diferentes países de la región para alzarse contra las autoridades. Un factor determinante en el avance de las luchas será que las protestas salten de las reivindicaciones concretas originales a una crítica general de los respectivos regímenes.
"Todos los líderes árabes contemplan a Túnez con miedo”, son las palabras de un comentarista egipcio. “Todos los ciudadanos árabes observan a Túnez con esperanza y solidaridad”.
por ISAAC SALINAS militante de EN LUCHA.
http://www.enlucha.org/site/Por Jesús Castillo.
En las últimas semanas nos han llegado noticias procedentes de China sobre cientos de niños intoxicados por plomo procedente de plantas de fabricación de baterías, el anuncio de la construcción de una serie de grandes presas en el río Mekong o el avance de la desertización que afecta ya a más del 30% de su superficie.
Algunas de las problemáticas ambientales que estuvieron asociadas al desarrollo capitalista de las primeras décadas tras la revolución industrial han disminuido notablemente en los países enriquecidos con el avance del conocimiento ecológico y el progreso tecnológico. Al mismo tiempo que se reducían determinados impactos socioambientales en los países enriquecidos se agravaban los mismos en las llamadas “economías emergentes” donde las grandes empresas transnacionales trasladaban parte de su producción.
Por ejemplo, la lluvia ácida en Estados Unidos y Europa se ha reducido en casi un 70% desde los años setenta gracias al control de las emisiones de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno. Sin embargo, comenzó a ser una problemática ambiental importante en China e India en los años ochenta.
En los países enriquecidos, los cauces fluviales alcanzaron cotas altísimas de contaminación durante la primera mitad del s. XX. Entonces, se pusieron en marcha programas de control de la contaminación, caudales ecológicos y otras medidas que llevaron a que la situación mejorase considerablemente; aunque el efecto de algunos proyectos, como los grandes embalses continúa. Sin embargo, los ríos chinos, indios y brasileños cada vez están más contaminados conforme se instalan en sus orillas nuevas factorías, explotaciones agrícolas intensivas y nuevas ciudades. Además, se reproducen sin cesar grandes presas, como las de inundan la Cuenca del Amazonas.
La deforestación se ha detenido en Europa y Norte América tras décadas de expolio forestal y ahora incluso aumentan los bosques, mientras que millones de hectáreas de selvas tropicales desaparecen en Brasil.
Los gobiernos que permiten la repetición de estos procesos de degradación ambiental y las empresas responsables directas no pueden excusarse en el desconocimiento científico o la ausencia de una tecnología adecuada.
La multiplicación en las economías emergentes de problemáticas socioambientales superadas en economías más maduras deja en evidencia que los que organizan la producción están fundamentalmente preocupados por sus beneficios crematísticos e hipotecan y destruyen, sin más, nuestro capital natural. Gobiernos y grandes empresarios desarrollan un terrorismo ambiental que degrada la vida de millones de personas envueltas en una espiral de destrucción ecológica sin parangón en la historia. Hay que producir más barato que el competidor y los controles ambientales son un estorbo.
Observando el progreso de los países enriquecidos, los más optimistas defensores del capitalismo afirman que al inicio del proceso de desarrollo éste rinde destrucción de capital natural pero que llega un punto de inflexión en la dinámica del desarrollo a partir del cual el desarrollo conlleva mejoras ambientales. Sin embargo, este enfoque no tiene en cuenta la exportación de huella ecológica que se ha producido desde los países enriquecidos a los empobrecidos, gracias a la cual los primeros han podido conservar su entorno al trasladar la degradación ambiental a los segundos.
Al exportar el modelo de interacción entre desarrollo y entorno de los países enriquecidos a las economías emergentes quizás llegue un momento en el que éstas mejoren su entorno natural al poder exportar impactos socioambientales a países empobrecidos. Pero esto ocurrirá después de haber degradado el entorno propio brutalmente, en muchas ocasiones de forma irreversible.
La huella ecológica china representa el 15% de la mundial (con cerca del 19% de la población) y superó su propia biocapacidad a inicios de los años setenta en pleno capitalismo de estado y antes de que impulsaran con fuerza las reformas económicas de tipo capitalista de mercado. Inmerso en el modelo de crecimiento capitalista desde sus orígenes (más o menos marcado por el control estatal o privado), el Estado chino lleva tiempo exportando impacto socioambientales. En los últimos lustros, está sumándose con fuerza al expolio del capital natural de África y Latinoamérica (controlado hasta hace poco por potencias occidentales). Al mismo tiempo, continúa su expansión depredadora por Asia.
Desde un punto de vista ambiental el problema no es que las economías emergentes se desarrollen implicando a millones de personas, el problema es que este desarrollo sigue un modelo que se ha demostrado insostenible previamente en las potencias occidentales.
Quizás lleguen tarde para conservar muchas de las riquezas naturales chinas y extranjeras, pero la ola de protestas y huelgas de los trabajadores chinos en los últimos años están consiguiendo no solo mejoras laborales, también mejoras de la calidad ambiental en el medio laboral y global. La conservación ambiental es cada día más un futuro de luchas sociales.
Jesús Castillo es militante de En lucha y profesor de Ecología en la Universidad de Sevilla.
La mayoría de historiadores nos explican que Lenin y el leninismo fueron cosas negativas. De Lenin, se dice que gobernó de manera dictatorial su propio partido y, después, el Estado creado por la Revolución Rusa. Él fue responsable, nos explican, de la muerte de miles de personas y de la creación de una sociedad totalitaria. Stalin sencillamente siguió sus pasos.
Está allá arriba, en un pedestal con Hitler y Saddam Hussein, como uno de los grandes tiranos de la historia moderna. En un libro recientemente editado y ampliamente publicitado, Martin Amis hizo un descanso de su habitual escritura de novelas sentimentales cargadas de sexo y violencia para desplegar sus vastos conocimientos sobre historia rusa, llegando a la conclusión de que Lenin y Trotsky “no sólo precedieron a Stalin. Crearon un estado policial funcionando perfectamente que después él utilizó.”1
La gente de izquierdas critica también a Lenin por reprimir la revuelta de los trabajadores de Kronstadt, por oponerse al movimiento anarquista independiente Ucraniano y destruir los comités de fábrica que surgieron tras la revolución.
El Lenin real era bastante más complejo. Evidentemente, cometió errores. Podía ser implacable —a favor de una causa, no por llenarse los bolsillos— y luchó incansablemente por todo aquello en que creía. Por encima de todo, jugó un papel clave para hacer posible la Revolución Rusa de octubre de 1917. La Revolución abría paso a la posibilidad —rápidamente ahogada por Stalin— de un mundo en el cual la producción se dirigiera a las necesidades humanas y no a la obtención de beneficios, un mundo en el cual aquellos que trabajan, no los que poseen, tomaran las decisiones; los seres humanos de todas las etnias y naciones cooperarían en vez de luchar, y a los niños se les enseñaría sobre la guerra y la pobreza en las clases de historia, dejándolos perplejos al pensar que tales atrocidades pasaron realmente.
El mundo actual es muy diferente del que Lenin conoció. Los primeros folletos de Lenin fueron escritos a mano; hoy, las ideas circulan por el planeta con la rapidez del clic de una tecla. Sin embargo, si volviera a la vida, Lenin reconocería enseguida algunas cosas: las guerras inacabables, las diferencias entre ricos y pobres que no paran de crecer, la represión estatal despiadada, el pillaje de las grandes corporaciones en los países pobres, la corrupción o la impotencia de los políticos que siguen la tendencia oficial.
Otro mundo es posible, y además necesario, si la humanidad quiere sobrevivir. Para conseguir el cambio necesitamos organización. Nuestros enemigos son poderosos, por lo que también debemos serlo nosotros.
El tema central de la vida de Lenin fue la necesidad de la organización. La manera de concebir esta organización varió mucho de una época a otra: no planteó nada semejante al mítico “partido leninista”. La obra de Lenin no es una compilación de libros de recetas, y el mejor leninista no es el que cita a Lenin con más frecuencia. Un análisis de la experiencia y de los triunfos de Lenin nos puede ayudar a entender sus métodos, y de esta manera facilitarnos el desarrollo de las formas de organización que necesitamos hoy en nuestras propias luchas
Ian Birchall es militante del Socialist Workers Party —y de sus antecesores— desde hace medio siglo. Es autor de numerosos libros y artículos, especialmente sobre la izquierda francesa. Era profesor de francés en la Universidad de Middlesex. Es miembro de la junta editorial de Revolutionary History, una revista que recupera la historia de la izquierda revolucionaria internacional.
El folleto está publicado por EN LUCHA. Primera edición en castellano: enero de 2010. Título original: A rebel’s guide to Lenin. Bookmarks, Londres, 2006
http://www.enlucha.org/site/
por ANNA FLOTATS MADRID 10/01/2011 DIARIO EL PUBLICO
Leeds (Reino Unido). 1977. Peter Sutcliffe se convierte en el destripador de Yorkshire después de asesinar a martillazos a 13 mujeres en cinco años. Tras detenerlo, la policía inglesa recomendó a las mujeres que no salieran de noche para "evitar los peligros de la oscuridad".
Este es uno de los episodios que hizo saltar las alarmas entre las mujeres de media Europa en la década de 1970. Alentadas por la manifestación ante el Tribunal Internacional de Crímenes Contra las Mujeres en Bruselas, que secundaron más de 2.000 mujeres de 40 países en 1976, grupos de activistas salieron a la calle en ciudades de todo Reino Unido para gritar que tenían derecho a sentirse seguras por la noche. Había nacido el movimiento Reclaim the Night (Reclama la noche).
Las protestas empezaron en Europa tras una ola de asesinatos
Casi 30 años después, en 2004, la feminista Finn Mackay creó la London Femenist Network y rescató del olvido el espíritu de esta marcha en favor de la seguridad femenina. El pasado 27 de noviembre, alrededor de 2.500 mujeres desafiaron la nieve y las temperaturas bajo cero en Londres para reivindicar, velas en mano, exactamente lo mismo que en ese noviembre de 1977: el derecho de las mujeres a "caminar sin miedo" y a no "sentirse culpables de la violencia masculina", afirma el colectivo en su manifiesto.
Los lemas de las pancartas no han pasado de moda y sucesos como el del pasado julio de 2010 en Suffolk (Reino Unido) lo corroboran. Después de lamentar la violación de dos jóvenes durante este festival de música, el organizador del evento, Melvin Benn, aludió también a "la responsabilidad de las chicas". Cinco años antes, un sondeo encargado por Amnistía Internacional aseguraba que más de un tercio de los británicos creía que las mujeres violadas tenían parte de culpa.
El perfil del violador en España es un adolescente de entre 12 y 17 años
En EEUU, el movimiento por la seguridad de las mujeres en la calle se llama Take Back the Night, una frase rescatada del discurso que la feminista Anne Pride leyó en una manifestación contra la violencia machista en Pittsburg (Pennsylvania) en 1977. "La violencia sexual en EEUU afecta aproximadamente a una de cada cuatro mujeres. Estas cifras se han mantenido durante varias décadas, por lo que el objetivo de nuestra organización es aumentar la conciencia de este problema y apoyar a las víctimas en su proceso de superación", explica la directora del colectivo Take Back The Night, Katherine Koestner.
La feminista Andrea Dworkin plasmó en su artículo The Night and Danger (La noche y el peligro, 1979) los pilares del argumentario del movimiento Take Back The Night. "Se supone que especialmente nosotras, las mujeres, debemos tener miedo de la noche. Caminar solas por la calle de noche no sólo supone correr el riesgo de sufrir un abuso, sino también de pedirlo, de acuerdo a los valores de la dominación masculina".
La lucha por la "libertad de movimiento y el derecho a utilizar el espacio público sin temor" también estalló en los años setenta en otras ciudades como Roma, Sydney, Bombay y Vancouver.
En España, sin embargo, no existen movimientos de este tipo. Sólo algunas webs alternativas se hacen eco de las manifestaciones en Europa, como planetamodular.com. Aún así, que no se celebren protestas como en Reino Unido y Estados Unidos "no significa que no haya violaciones en España". Lo dice Tina Alarcón, presidenta de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas, quien asegura que aunque se haya incrementado la presencia policial en la calle, sigue habiendo agresiones por la noche. "Lo más preocupante es que el perfil del delincuente sexual ha cambiado. Si bien hace diez años respondía a un adulto de entre 30 y 50 años, ahora es el de un adolescente entre 12 y 17 años", explica Alarcón.
MANIFIESTO CONTRA LOS DESAHUCI OS
El colapso actual del sistema capitalista en el Estado español o la crisis económica que padece la Sociedad está originado, básicamente, por la falta de humanidad, ética y pérdida de valores.
Resulta inaudito que la política bancaria se fundamente en estos duros momentos, en el ‘robo’ de las casas y pisos de familias que están sufriendo en sus carnes las consecuencias del abuso y la ambición de unos pocos por ‘tener’ y ‘poseer’ más.
El privilegio debe morir ya. No puede ser que existan diferencias abismales entre personas que ganan un grandísimo sueldo como el de 3.000 euros al mes, por ejemplo, y, por otro lado, haya personas que sobrevivan con un salario o remuneración social por valor de 400 o 700€, incluso con pareja e hijos. No es de justicia social ni de igualdad.
Esto tiene el nombre de ser un crimen ‘bestial’ porque no va en la línea de los Derechos Humanos fundamentales como una vivienda y un trabajo digno y, desde luego, constitucionalmente, se incumple el derecho que viene recogido en la propia Carta M agna del Estado en sus artículos 47 y 35, donde se pronuncia y asegura una “vivienda adecuada y digna” y el “derecho-deber de trabajar”, respectivamente. Por tanto, pensamos que todo el edificio que denominan ‘bienestar’ y ‘democrático’ es una pura fachada de cara a la galería fotográfica. Año tras año y década tras década, , los derechos y convenios de los trabajadores se han recortado en pos de una clase ‘dirigente’, neutra, que se enriquece por días, semanas a costa del Pueblo, de los más desfavorecidos y, entre esos ‘buitres’, se encuentran los banqueros y políticos profesionales que están permitiendo, ya que ellos se apoyan mutuamente, que cientos de miles de familias se vean en la necesidad de acudir a centros de caridad para alimentarse y verse abocados a vivir, de nuevo, con sus padres porque se han quedado en el paro y/o le han quitado sus hogares. Ya está bien. El yugo que, desde los poderes subidos a la copa del árbol, cae sobre nuestras vidas, mentes y ánimo y que, además, nos ata para no movernos y no trabajar, se va a acabar de una vez en esta tierra.
Por tanto, desde el Nudo Granada de la Red Andaluza por la Justicia Social, la Igualdad y los Derechos Humanos invitamos a todas las personas honradas, con dignidad y sensibilizadas con esta cruel realidad que vivimos diariamente y, que forman parte de distintas organizaciones y oenegés, a que apoyen solidariamente a las personas y familias que van a ser desahuciadas.
Convocan las siguientes organizaciones: Nudo Granada de la Red Andaluza por la Justicia Social, la I gualdad y los Derechos Humanos, Confederación General de Trabajadores (CGT), Asociación de Parados de M aracena y Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).
El comité central del sindicato Unión General de los Trabajadores Tunecinos (UGTT) se ha reunido hoy en la capital tunecina "con carácter urgente para tratar de colaborar en la pacificación de las zonas en las que el conflicto social ha tomado dimensiones alarmantes, (Sidi Bouzid y Kasserín)", según informó a EFE el dirigente sindicalista Lutfi Hamruni.
La posición de esa central obrera es de "apoyo a las reivindicaciones legítimas de las regiones desheredadas en conflicto" .
El sindicato demanda al Gobierno la aplicación de "reformas políticas con el objetivo de democratizar el país, y no asume las proclamas de muchos manifestantes que demandan la salida del gobierno o del presidente Ben Alí".
Los desórdenes estallaron el pasado 16 de diciembre, cuando Mohamed Bouazizi, un joven 26 años, se quemó a lo bonzo como protesta por lo que consideró abusos administrativos, después de que la policía le confiscara las frutas y legumbres que vendía en la calle, con el argumento de que carecía del permiso para esa actividad.
El joven, un desempleado con estudios superiores, fue trasladado desde Sidi Bouzid, donde se produjeron los hechos, hasta la unidad de grandes quemados del hospital de Ben Arous, en la capital tunecina, donde falleció el pasado 4 de enero.
Este asunto provocó tal impresión en todo el país, que el presidente Zine El Abdine Benali se desplazó el 28 de diciembre al centro hospitalario para visitar a Bouazizi.
Desde el día en se quemó el joven comerciante, en numerosas localidades de la región de Sidi Bouzid y en otras ciudades del país magrebí se han producido incidentes y manifestaciones de solidaridad.
El punto culminante de estos incidentes se dio el 24 de diciembre cuando jóvenes manifestantes atacaron un cuartel de la guardia nacional con el resultado de cuatro muertos entre los militares.
El pasado 29 de diciembre y como reacción a estos enfrentamientos, el presidente Benali decidió cesar en sus cargos a tres gobernadores regionales y remodelar en parte el Ejecutivo.
El jefe del Estado tunecino hizo una aparición televisiva exhortando a los manifestantes a la calma y anunciando el reforzamiento del dispositivo de creación de empleo.
No obstante, los partidos opositores reagrupados en la "Alianza para la Ciudadanía y la Solidaridad" consideró insuficientes las medidas anunciadas por el gobierno y apeló a iniciar un diálogo con la oposición, la sociedad civil y el poder central "para abrir una transición política".
En una intervención en la televisión estatal, el ministro del Interior argelino, Daho Ould Kablia, precisó que una de las víctimas murió ayer en la localidad de Ain H'djal, en la provincia de M'sila, al este de Argel, después de ser alcanzado por disparos de la policía.
La víctima, Azzedine Lebza, de 18 años, formaba parte de un grupo de jóvenes que intentó entrar por la fuerza en una comisaría.
La segunda víctima mortal es un hombre de 32 años, cuyo cuerpo fue encontrado en mitad de la calle en la localidad costera de Bousmail, a 50 kilómetros al oeste de la capital.
"Las circunstancias exactas de esta muerte están aún por determinar. Solo sabemos que presentaba heridas en la cabeza", dijo el ministro.
Asimismo, informó del fallecimiento de una tercera persona en Tidjellabine, en la provincia de Boumerdes, cuyo cuerpo apareció completamente calcinado después de que un hotel fuera incendiado.
Además, según el balance oficial, unos 320 policías y cerca de un centenar de manifestantes han resultado heridos en los enfrentamientos registrados desde que el martes comenzaran los disturbios en Oran, capital del oeste argelino.
En la jornada de hoy, reinó una calma precaria en la práctica totalidad de las regiones de Argelia escenario de disturbios, a excepción de algunas localidades en la Cabilia y en la provincia de Annaba, en el este del país, donde continuaron los problemas.
Las protestas, que han alcanzado a 18 de las 48 provincias del país, se deben al aumento de los precios de los productos de mayor consumo, como el azúcar y el aceite.
Por otra parte, hoy se reunió un consejo interministerial, encabezado por el jefe del Gobierno Ahmed Ouyahia, que adoptó diferentes medidas con objeto de frenar el alza de los precios.
Así, según un comunicado, se decidió la suspensión de los derechos de aduanas y del impuesto sobre el valor añadido del 5 y el 17 por ciento durante ocho meses (del 1 de enero al 31 de agosto) a la importación de azúcar moreno y de materias básicas para la fabricación de aceites alimentarios.
Otra medida es una exoneración del impuesto sobre el beneficio de las sociedades, durante el mismo periodo, en las actividades de producción, tratamiento y distribución de aceites alimentarios y azúcar.
Asimismo, habrá una exoneración temporal "excepcional" de los derechos de aduanas y del impuesto sobre el valor añadido a la importación del azúcar blanco.
Los disturbios en Argelia cumplen su cuarto día y el primer balance provisional arroja tres muertos, según informa el diario argelino 'El Watan'. El ministro de Interior argelino, Daho Ould Kablia, confirma dos muertos desde el jueves.
Un jóven de 18 años fue asesinado a tiros este viernes durante un enfrentamiento entre manifestantes que protestaban por la carestía de la vida y la Policía, en la región argelina de M'sila (a 300 km al sureste de Argel).
El diario 'El Khabar' afirma que el joven Azzedine Lebza murió en el acto viernes tras ser alcanzado por una bala, aunque la información no ha sido confirmada por fuentes oficiales.
Otro joven murió en un hospital de Argel tras ser herido de bala este viernes en Ain El Hedjal, en la región de M�sila. En Bousmaïl (en la provincia de Tipaza), un manifestante de 32 años falleció en enfrentamientos con la policía.
Los argelinos amanecieron esta mañana en estado de 'shock', tras una nueva noche de violencia entre jóvenes encolerizados por la carestía de la vida y las fuerzas del orden.
Según testigos, la situación esta mañana es de calma, pero se respira la tensión. "Al final del día, los jóvenes regresan de nuevo a enfrentarse con la policía", ha explicado Dalila Taleb, activista por los derechos humanos.
Los llamamientos del Gobierno a la calma han caído en saco roto. Los jóvenes han recurrido a la violencia, hartos de ver sus derechos pisoteados. "Saben que la lucha pacífica siempre ha sido reprimida. El poder es el primer y gran actor de violencia durante toda la historia de Argelia y sólo entiende este lenguaje", añade Taleb.